Prensa
LOS PINTORES DE OAXACA
Por
Juan Arturo López
Ramos
EL IMPARCIAL, Oaxaca,
Oax. 21 de diciembre
de 2003
Del
alma milenaria del corazón
de la Mixteca, de la
tierra de los artistas,
de los orfebres, de
los Tlacuilos, de los
dueños de la
tinta roja y negra,
de los que pintaron
los libros divinos ó
códices prehispánicos,
le viene la herencia
al artista Óscar
Carrizosa, quien nació
en la heroica ciudad
de Huajuapan de León
el 21 de enero de 1966,
lugar donde estudió
la escuela primaria
y la escuela secundaria.
En Huajuapan vive actualmente
el pintor mixteco José
Luis García,
quien actualmente desarrolla
una bellísima
serie de cuadros pintados
con la tinta del caracol
púrpura y quien
también impulsa
el taller de cerámica
“Polvo de Agua”
en el cual mujeres mixtecas
elaboran sorprendentes
piezas artísticas
únicas, fundidas
a altas temperaturas
y con texturas de altísima
calidad.
Más tarde, Óscar
se trasladó a
la ciudad de México,
a la cual hace siglos
los antiguos mixtecos
llamaban “La ciudad
sobre el espejo del
agua” y cuya deslumbrante
belleza en el tiempo
de la llegada de los
conquistadores maravilló
a Bernal Díaz
del Castillo. En esta
ciudad, convertida ahora
en una selva de contaminación
y asfalto, Óscar
estudió la preparatoria
y cursó la Licenciatura
de Diseño Gráfico,
en la Escuela Nacional
de Artes Plásticas
de a Universidad Nacional
Autónoma de México,
bajo el aliento e impulso
de su padre, el pintor
Rodolfo G. Feria, quien
fue el artista que diseñó
la famosa Paloma de
la Paz, símbolo
de las inolvidables
olimpiadas de México
68.
El sensible espíritu
de Oscar, le hizo abandonar
casi de inmediato, al
concluir sus estudios
y trabajar solo un año,
aquella aglomerada y
contaminada ciudad.
Eligió vivir
aquí, en Oaxaca,
dedicándose inicialmente
a trabajar en el diseño,
en la exportación
de artesanías
y en la elaboración
de una publicación
turística, pero
siempre pendiente del
mundo del arte, sin
olvidar su vocación
de pintor.
Oscar Carrizosa originalmente
trabajó en un
estilo figurativo y
su desarrollo hacia
un estilo más
abstracto fue gradual,
a partir de haber viajado
y estudiado el trabajo
de los grandes pintores
en los museos de Europa.
Desde su regreso a Oaxaca,
planteó su incursión
en la pintura en la
vertiente contemporánea,
moderna, alejada de
su figurativismo inicial
y de los temas regionales,
por lo que en forma
natural participó
durante un tiempo con
el grupo de jóvenes
pintores del taller
910, entre los que recuerda
a Xavier Scherenberg,
Siegrid Moreno y el
pintor Nicias, con quienes
compartió la
preferencia por la pintura
abstracta.
Recientemente participó
en una exposición
colectiva realizada
en la galería
Scivias en Interlomas
en la ciudad de México,
con los pintores Guillermo
Pacheco y Víctor
Calderón.
Cuando le pregunté
su opinión sobre
el camino que debe seguir
el arte en Oaxaca, si
debe continuar apoyándose
en los temas locales
o abrirse a la modernidad,
me contestó así:
“Yo no creo que
nadie diga que debe
pintarse. El arte es
algo muy personal, es
una expresión
íntima, individual.
Cada pintor debe escoger
en libertad que quiere
y que no quiere hacer.
Aunque algunas personas
piensan que Oaxaca está
saturado de pintura
con matices regionales,
sería muy aventurado
señalar que es
lo que va a pasar. Finalmente,
quien va a decidir es
el público, pero
siento que más
importante que el estilo,
es el valor intrínseco
de una pintura lo que
le da permanencia, porque
mientras sea estética,
perdura, como las obras
de los grandes maestros
del Renacimiento.
Lo que sí creo
es que debemos esforzarnos
cada día por
una mejor formación
en todos los aspectos,
tanto en técnicas
como en historia del
arte, en saber que sucede
alrededor del mundo
y mantener una actitud
abierta, propositiva,
no sólo en la
pintura, sino en la
escultura ó en
la cerámica.
Hacen falta escuelas,
por lo que considero
muy importante la apertura
próxima del Centro
de Arte de San Agustín.”
A Oscar Carrizosa le
atrae la pintura de
Tamayo, de Rothko, de
Virgilio Santaella,
de José Villalobos.
Cuando se plasma frente
a un lienzo, busca una
forma de expresión
personal. Antes boceteaba,
ahora con más
libertad, busca primero
definir la textura y
sobre una idea, un paisaje,
un tema, va cambiando,
mudando, construyendo
sus líneas en
busca de la armonía,
de la integración
plena del color y la
textura. El mismo define
así su pintura:
“Mi pintura tiene
una preocupación
por el color, a veces
muy evocativa del tiempo
y el lugar, pero algunas
otras con una estructura
lógica y abstracta.
Es analítica
en términos de
distancia y volumen,
pero rítmica,
texturizada en términos
de color.
Trato de crear emoción
y expresar sentimientos
a través de la
pintura, como la melancolía
a la alegría.
No quiero nada estático.
En cada pincelada, en
cada textura, en cada
color, en cada dirección
intento cambiar todo
lo que he hecho antes.
Trato de que mis formas
y colores expresen algo
por sí mismos.
Busco una forma diferente
de ver.”
Actualmente Oscar asiste
al Taller del maestro
Juan Alcázar
y se siente entusiasmado
por su sencilla, abierta
y generosa personalidad,
siempre dispuesto a
ayudar, a auxiliar,
a orientar a los demás.
Pero lo que más
le atrae y que Oscar
comparte plenamente,
es su profundo sentido
social. Carrizosa siente.
“...Que los pintores
tenemos una obligación
social. A varios de
los artistas les gusta
ayudar y continuamente
participan apoyando
causas nobles, me gusta
mucho esta parte de
los pintores de Oaxaca.”
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